miércoles, 28 de marzo de 2012

La quijotización de Sancho y la sanchificación de Don Quijote





I. La quijotización de Sancho.

En este texto, Salvador de Madariaga pone de relieve cómo el escudero Sancho Panza, después de algún tiempo sirviendo a su amo, comienza a razonar y a adoptar actitudes dignas de Don Quijote de la Mancha.

Madariaga toma como ejemplo el comienzo del capítulo V de la segunda parte de la obra, llamado “De la discreta y graciosa plática que pasó entre Sancho Panza y su mujer Teresa Panza, y otros sucesos de felice recordación”:

Llegando a escribir el traductor desta historia este quinto capítulo, dice que le tiene por apócrifo, porque en él habla Sancho Panza con otro estilo del que se podía prometer de su corto ingenio...”.

Aquí Cervantes juega con el narrador de la historia, como en otros capítulos de la primera parte, pues pretende hacer creer al lector que estas aventuras han sido tomadas de otra fuente. Aunque también pudo hacer referencia a las segundas partes del Quijote que fueron publicadas basándose en el original.

Más adelante, Madariaga menciona el capítulo III de la segunda parte: “Del ridículo razonamiento que pasó entre don Quijote, Sancho Panza y el bachiller Sansón Carrasco”. Este bachiller informa a los protagonistas de la existencia de un libro escrito por Cide Hamete Benengeli, “que la historia de vuestras grandezas dejó escritas”. Sancho escucha la conversación entre el bachiller y su amo y, conforme sabe que su nombre ha adquirido fama, el escudero se crece en orgullo e incluso declara ser “uno de los principales presonajes” (sic) de la historia.  De tanto escuchar de labios de don Quijote el cómo sus aventuras serían reconocidas con el paso del tiempo, Sancho termina por creerlo y por actuar con base en esta idea.







II. La Sanchificación de Don Quijote.

Aquí, Salvador de Madariaga explica cómo Don Quijote va dejando poco a poco esas actitudes de caballero de novela. En la primera parte, Alonso Quijano decide abandonar todo y lanzarse a recorrer el mundo para rendir honor a su rey y a su dama. Pero, a lo largo de la obra, nuestro protagonista va adquiriendo consciencia, a través de su locura, del mundo real: ahora viaja con las alforjas llenas de monedas, y paga su hospedaje en las distintas ventas a las que llega. Incluso pide consejo al bachiller Sansón Carrasco sobre cómo dar comienzo a su nueva serie de aventuras.

El ánimo con que Don Quijote comienza sus andanzas va decayendo conforme la realidad se hace presente. El caballero y su escudero se dirigen al Toboso para buscar a la doncella llamada Dulcinea, pero Don Quijote, al ver que su dama no es más que una labradora, culpa de este infortunio a su enemigo el encantador:

Sancho, ¿qué te parece cuán malquisto soy de encantadores? Y mira hasta dónde se extiende su malicia y la ojeriza que me tienen, pues me han querido privar del contento que pudiera darme ver en su ser a mi señora. En efecto, yo nací para ejemplo de desdichados, y para ser blanco y terrero donde tomen la mira y asiesten las flechas de la mala fortuna...”.

Finalmente, Madariaga compara cómo Don Quijote, a lo largo de la obra, ve sus ilusiones borradas por la realidad; mientras, en Sancho sucede a la inversa: comienza con los pies en la tierra, pero se llena de fantasía y sueños de gloria.




-Jéssica Montaño de Juárez.


FUENTES:

*De Madariaga, Salvador, Guía del lector del Quijote, Madrid, ed. Espasa-Calpe, 1981, caps VII-VIII.', 'La Quijotización de Sancho Panza y la Sanchificación de Don Quijote.
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